Rincón de animación: Slimtime

Otto

Creo que no escribo nada de animación desde navidades, que se dice pronto. Pero es domingo, así que voy a intentar recuperar las viejas costumbres.

En esta ocasión he elegido Slimtime, un recién descubierto cortometraje sobre la obesidad, el confort con uno mismo (o la falta de él) y los cánones estereotipados sobre la belleza.

slimtime

Una pareja decide ir a un tratamiento milagroso de adelgazamiento para ella. Él se queda esperando fuera, pero al final decide darse una vuelta por el complejo. Un complejo esteticista un tanto peculiar.

Ficha en FilmAffinity

Me encanta cuando en un cortometraje de escasos minutos, no sólo cuentan una historia completa, sino que son capaces de transmitir tantos mensajes. La capacidad de síntesis me parece asombrosa.

Para empezar, muestra uno de los cánones de la vida moderna: el esteticismo. Ese extraño culto en el que la belleza física es más importante que otros aspectos. Y una belleza física con normas y reglas, no vale cualquier cosa. Si quieres ser bello/a, debes ser de tal forma, sin opción a variaciones. Dicho culto se manifiesta en el hecho de que las señoras vayan a ese centro de adelgazamiento (aunque en el fondo es algo más que eso) y que exista dicho centro. Mientras que el concepto de rigidez en el canon de belleza se manifiesta en las señoritas que trabajan en el complejo: todas clónicas. ¿Ahorro de diseño de personajes para personajes sin importancia? No. Es sólo un modo de enfatizar que los que persiguen ciertos cánones de belleza, no sólo pierden peso, pierden algo más: individualidad. Porque si todo el mundo tiene que tener X medidas, cierto peso y un tipo de conducta (tanto en hábitos de alimentación, como en modo de vida dependiente de su aspecto físico), no deja mucho margen a ser muy distinto.

 Me parece curioso el hecho de los “castigos” que sufren las que no cumplen las normas. Paralelamente a la visita del señor por el complejo, se nos cuenta una mini historia de una señora que se salta las normas. Se esconde, se escapa y se salta la dieta comiéndose un pastelito en una máquina dispensadora tentadora y tramposa. Digo lo de tramposa porque es obvio que está ahí en modo de trampa. En un complejo de adelgazamiento dudo que haya a disposición de cualquiera comida que engorda. Está ahí para tentar. Y para colmo está al fondo de un pasillo decorado con palmeras que simulan culos gordos. Trampa fija y trampa en la que cae más de una. ¿Y cuál es ese castigo? Convertirse en un globo. Porque la expresión de «pareces un globo» y similares, aquí se convierte en algo literal.

También me parece curioso los métodos que usan para adelgazar a las candidatas. Vale que son en plan cómicos y poco creíbles. Pero por eso mismo creo que hace alusión y burla a los famosos métodos milagros. Esos sistemas que te garantizan perder peso de forma rápida y eficaz, sin tener que sufrir mucho. De estas dietas y fórmulas milagrosas está el mercado lleno. Sólo hay que darse una vuelta por la teletienda, una ojeada a las revistas femeninas en la temporada de verano y más de un anuncio por la televisión convencional. Todos dicen ser la purga Benito y raro es que funcionen, y si lo hacen, muchísimo menos de lo que dicen.

Sin embargo, el corto termina con algo sorprendente ¿o quizá no tanto? La señora principal, la compañera del protagonista, va al complejo a recibir el tratamiento. Pero sale igual a como entró. ¿Fallo en el sistema? Definitivamente no. La mujer sale feliz y contenta. Lo que ocurre es que aunque vaya voluntariamente a someterse al tratamiento, lo hace porque es lo que se espera que haga. Está gorda y estar gorda es algo malo y está mal visto. Pero en el fondo está a gusto consigo misma, así que no necesita adelgazar para sentirse cómoda con ella misma.

Creo que en general, el corto se merece ser visto y que cada uno saque las conclusiones que vea convenientes.

Hasta el próximo domingo. Mientras tanto, iré viendo más cortos a ver si alguno más me inspira lo suficiente.

Acerca de Faran Kugimae

Un extraño espécimen que se pasó la infancia correteando ladera abajo cual Heidi, aunque más tarde decidió entretenerse dando brincos entre las setas, cortando hierba con una espada, montando a caballo y aprendiendo cosas variopintas como la alquimia o los diálogos de sus películas clásicas. Luego, desapareció una temporada, pero nadie sabe a dónde fue. Muchos creen que a entrenarse en su especial habilidad de perder el tiempo de manera sobrehumana. Actualmente sigue mejorando esa habilidad en cualquier campo posible, mientras planea la dominación mundial para su querido trío de waifus.
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